Penúltimo día del año y no puedo evitar escribir un poquito. Imposible no hacer revisión y recuento de los daños en estas épocas del año. Yo ya he hecho mis mea culpa desde hace algunos meses, también he estado en contacto con mis reflexiones (como lo podrán apreciar en mis anteriores publicaciones), pero esta última semana me ha cambiado el panorama, vuelto a cambiar y, obviamente, me ha enseñado cosas. Que les quede claro, algunos son mas ciegos para verlo, pero la vida SIEMPRE te está enseñando lecciones.Para los que más me conocen, saben que desde el 24 en la noche viví un pseudo calvario en que casi me quedo sin casa, sin estudios, sin un peso en el bolsillo y sin dignidad. Es una larga historia y tiene mucho de intimidad hogareña, así que no pienso publicarla tal cual. Sólo voy a decir que casi me ahogué, y a pesar de mi soberbia de no creer en las personas, varios salvavidas vinieron en mi auxilio. Bah…a lo mejor no miles, pero los suficientes como para que ahora pueda ver las cosas con calma, con optimismo y con gran alegría de saberme acompañada.
La vida te tapa la boca. Te caen los escupos en la cara cuando apuntas pal cielo. Mi primer salvavidas fue un personaje que conocí hace muchísimos años y que odié, pensando que él también me odiaba. A veces somos tan egocéntricos que creemos que podemos generar ese tipo de sentimientos en otra gente. Ahora me imagino que no era odio, sino lisa y llana indiferencia. Después de tenerle odio le tuve miedo, pensé que me prejuiciaba y me quería defender de eso. Nunca me atacó, sino todo lo contrario. La desconfianza en mi era mía, no de él. Aprendí a entender que apreciaba mi talento…y aún así me parecía dudoso “¿qué hice yo para que piense que tengo talento?”. Ahora lo creo. Tiene fe en mi, más de lo que yo misma tengo. Conoce mis capacidades, considera mi madurez y hasta le caigo bien!...ya es una lección, una grata sorpresa. Le debo a él un enorme favor, un montón de gratitud por haber hecho mucho por mi y a la vida por darme la oportunidad de reivindicarme con este personaje.
Otra tapada de boca que me llevé fue con mis hermanos. Mi gran apoyo moral esta semana, mi gran lección de que la familia es familia. Que la sangre tira y que las experiencias pueden ser crudas pero el amor de tu familia no tiene fecha de vencimiento. Hice tantos esfuerzos por demostrarles cosas, y al final ellos sin esfuerzo me demostraron una sola: que me quieren y se preocupan por mi. Eso me basta y me sobra. Yo haré mi parte, los haré sentir lo que me pasa a mi también: que los quiero y me preocupo por ellos.
He aprendido sobre empatía y reciprocidad. He aprendido que la soberbia no se paga a cuotas, la vida no necesariamente te castiga por serlo. Lo que hace la vida es enfrentarte a tus palabras y pensamientos para que te los tragues cuando no te queda otra que agachar el moño. No me siento derrotada en mi soberbia, sino suavemente conmovida y feliz de la sorpresa. Se renueva la fe, en que cuando estas abajo subirás.
He subido de cosas feas. He subido de problemas realmente irremediables como la muerte. Una grata sincronía ha hecho que mi mundo se acabe y vuelva a comenzar justo esta última semana del año. Pensé que mi año nuevo iba a ser lúgubre y ahora será un voto de esperanza. Ya no me quejo más por este año. Simplemente doy las gracias. Gracias a los que me quieren, gracias por tener palabras bellas para mi, gracias por mostrarme mi talento y capacidad. Yo puedo responderles a todos con este gran corazón que tengo. No me olvido nunca, soy leal. Cuando estén abajo, yo también tendré brazos fuertes para ayudarlos a subir.
Espero que todos tengan una linda celebración, que se llenen de energías para querer, trabajar, estudiar, salir adelante, progresar, evolucionar. Espero verlos en todo ese proceso.
Un gran abrazo y que tengan un feliz 2006.
PD pa los "anónimos": pa que cachen que no todo lo que me pasa tiene que ver con estar soltera! jajaja
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