sábado, mayo 06, 2006

Release me

Me bajó la weá. Quién sabe cuánto me dure, pero ando con ganas de escribir mucho, así que aquí voy de nuevo, pero ésta vez es distinto, como que quiero hablar de muchas cosas, parece. Tal vez por eso es que ando media callada, porque en verdad quiero escribirlas, no necesariamente articularlas.

Parece que estoy en una tarde de vanidad. Mientras escribo espero que se me seque la pintura de las uñas. Dos capas en cada mano. Ahora estoy pintándome las de los pies después de haberme echado cremita para suavizar (soy una chica polifuncional). Estoy en ropa muy cómoda, pantuflitas, calentita, mi gata duerme al lado mío. Tengo la boca un poco seca, porque anoche bebí vodka, y aunque fue poco y pedí Stolichnaya, tengo la seguridad de que me hicieron lesa y me atacaron con Eristoff, golpe bajo (en verdad “golpe alto”, porque va derecho a la cabeza).

Estoy escuchando música, éste último tiempo he recolectado una gran colección de “variados”. Escucho de todo, les pongo atención a las letras, cómo me representan, cómo entiendo el sentimiento del que hablan. Algunas canciones me dan nostalgia, otras, lisa y llana tristeza, y todas gozo y felicidad porque traen algún recuerdo bello, aunque te apriete el corazón, te lo aprieta precisamente porque fue bello. Qué cliché lo que voy a decir, pero a veces los lugares comunes son la mejor expresión: la música te transporta.

Entre recuerdos, pensando en el pasado, también estoy pensando en el futuro. Mi té sigue muy caliente, así que lo bebo despacio. Como al tiempo, también lo estoy bebiendo despacio y a veces también quema. Hay días que son tan largos…tan largos cuando te falta algo.

Me traigo cosas entre manos y no sé por donde empezar. Una revista, quiero hacer una revista. Muchos de los que me leen deben haberme escuchado hablar de esa volada. Quiero escribir y diseñar, quiero mantenerme en contacto con el experimento porque en esas áreas no me parece grave el peligro de la frustración. Hay tantas cosas con las que no puedo jugar, que quiero armarme mi “playground” con seguridad.

Quiero continuar desarrollando mi tipografía, la quiero convertir en aquella Santísima Trinidad que pensé. Quiero aprovechar mis contactos y meterme de a poco en esa área que pienso reservada para los más talentosos. Me quiero creer el cuento y ponerme patuda, conseguir una ayudantía, ganarme un Altazor yo también!...jajajajaja. Me embalé un poco.

Quiero mover mis manos con mi cerebro y mi corazón. Quiero apasionarme. Escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo!!!....jajaja, hasta yo me río con mis desvariaciones. Dejemos al hijo pa más adelante, no quiero ser madre aún. Además, ya lo dije, soy convencional pa muchas cosas, primero me gustaría enamorarme, ver si la cosa funciona, y después de mucho tiempo de comprobar que no me molesta compartir una cama y un water con el sujeto, casarme de una forma entretenida y original. Luego vendrán los retoños.

Bueno, pero ya me fui al chancho y empecé a pensar en cosas que están a muchos años luz de mi. Es mejor partir por qué hacer ahora. Lo primero, es desahogarme mucho. Llevo más de un año reprimiéndome cosas por estar pensando en “la contigencia” (un guiño pa la Poly, que está tan lejos hoy). Siempre hubo una preocupación más grande. No me permití llorar muchas cosas porque tenía que ir a trabajar, a la U, de vuelta a mi casa a encender mi PC y wevear con el proyecto de título. Tantos atados, tantas cuentas que sacar. No había permiso pa sentir, sino pa puro producir. Con cueva eché un par de lágrimas por mi ex cuando terminamos y después de eso, no me permití involucrarme con nadie, pero no era conciente, sólo me importaba nadar pa cruzar mi río. Largo tiempo perdiéndome de cosas tan buenas. Después de desahogarme, quiero sentir más y mucho, y siempre. Recuperar el tiempo perdido. Ese tiempo en que dejé al corazón de lado, como criogenizado, abandonado. Ahora es tiempo de latir con ganas, por todo y por todos. Me enamoraré y me apasionaré con todo lo que se me plazca, y cometeré errores, y me sentiré viva porque si mi corazón está en marcha mi mente también lo estará y podré lograr todos mis proyectos…

Será que a esto es lo que llaman “sentirse vivo”. Que se revuelva el gallinero entonces, porque ahora es tiempo de revoluciones, después del largo letargo.

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