domingo, agosto 20, 2006

Boomerang

Nos costó, pero lo logramos. El viernes en la noche, después de más de dos meses de venir con la idea rondándonos en la cabeza logramos ponernos de acuerdo con mi grupo de amigos de la U y nos juntamos a vernos las caras.Bah…cualquiera diría que no es gran cosa juntarse con ex compañeros, pero en este caso es especial porque aunque el contacto entre algunos de nosotros no se perdió, a otros los dejamos de ver por años.

Cuando entramos a la universidad algo nos unió a los cinco de una manera particular. Cada uno de nosotros venía de una realidad muy distinta, todos nos odiamos y nos adoramos en algún minuto y entre todos compartimos una etapa en la que sales de tu pequeña burbuja para conocer lo distinto que es el mundo afuera de tu colegio. Mi burbuja personal era bastante densa y esos años fueron para mí más intensos que toda mi enseñanza media. En la universidad no sólo comencé a modelarme como individuo sino que conocí cosas que antes jamás había sentido. En mi pequeño grupo encontré diversas cosas. Con algunos aprendí a ser la hermana mayor, con otros la hermana menor, con otros la cómplice. Ahí conocí el amor por primera vez y también el desengaño (y se ha convertido en uno de los recuerdos más bonitos que guardo). Mis cuatro partners me vieron cambiar, llorar, reírme, perder y ganar. He compartido más de un copete y un café con cada uno de ellos. A todos los he visto borrachos, enamorados, felices y tristes. Las interminables horas de ocio o de trabajo para la U nos hizo compartir mil caras de poto, ojeras, gruñidos y una suerte de promiscuidad sana en que en algún minuto a todos nos tocó dormir con todos en las aperradas temporadas de exámenes en que estábamos todo el día y la noche juntos cortando palitos, imprimiendo o desesperándonos porque se nos acababa la tinta o el masking tape.

Ahora, estábamos los cinco juntos de nuevo. Cuatro mujeres y un hombre frente a frente. Un poco extraños al comienzo, pero bastaron 10 minutos para que todo comenzara a ser como fue. Hacía cerca de 3 años que yo no hablaba con mi amigo (con quien comparto una especial historia de conexión) y fue como si no nos hubiéramos dejado de ver. Lo mismo con mis amigas, sólo que a ellas las he visto con menos distancia.

Nos matamos de risa, nos contamos nuestras vidas, nuestros trabajos, nuestros estados civiles, los chascarros. Jugamos como antes, como cabros chicos, a “la verdad”. Nos hicimos preguntas tontas, amenazamos con penitencias, saltaron las tallas de doble sentido, las confesiones sexuales jocosas. En fin.

Hubo un minuto en que conversando con mi amigo me dice “bah, pero tu sigues igual-igual a cuando te dejé de ver”. Me sorprendió mucho que me dijera eso porque él y yo dejamos de frecuentarnos desde hace más de 5 años, y son justamente los años de mayor cambio en mi vida. Yo le dije “Nooooo!...yo he cambiado mucho, pero tu te ves idéntico, qué envidia, no te pasan los años por encima”. Luego todos coincidimos (un poco como auto-convencimiento y otro poco en serio) que todos parecíamos no vernos diferentes.

A diferencia de aquellos años, todos se fueron relativamente temprano de vuelta a sus casas. Ya saben…ahora todos trabajamos, los viernes uno dura menos, hay personas y compromisos que ameritan que el carrete no sea hasta las 6 o 7 a.m. como en los años de universidad. Yo me quedé a dormir en el departamento de la anfitriona. Cuando despertamos y comenzamos a ordenar todo el caos que habíamos generado la noche anterior comentábamos lo increíble que había resultado juntarnos nuevamente. Mientras lavaba los platos yo pensaba en lo que me había dicho mi amigo, eso de que no he cambiado nada…y creo que formulé una especie de teoría para explicar eso.

Todos hemos cambiado muchísimo. Me atrevería a decir que los que más hemos cambiado somos mi amigo y yo. ¿Por qué nos vemos iguales?. Recordé que todos nos veíamos iguales. Todos comenzamos a hablar como antes, usar las palabras y tonos de voz con que nos hablábamos antes. Los chistes internos siguen siendo los mismos. Una arruga más o un rollo menos no se notan cuando tu cuerpo se sintoniza con ese lenguaje que alguna vez aprendiste y vuelves a hablarlo. Es como andar en bicicleta, simplemente ya tus células saben como hacerlo.

De vuelta a mi casa me vine pensando en que probablemente cualquier persona que me conozca hace menos de 4 años me habría notado distinta esa noche. Quizás habría concluido que soy cambiante, que tengo una forma de ser diferente según con quien esté. Probablemente eso les pase a mis cuatro partners si otras personas los hubiesen visto. Pensé también en que la gente suele ver como algo negativo eso de ser diferente según la ocasión y no pude explicarme por qué eso podría ser malo. Al contrario, lo siento sumamente normal si lo que cambia no es tu moral, tu criterio, tu sentido de justicia, de empatía… Obviamente que si en cada contexto diverso uno transa esas cosas que te identifican como individuo, eres alguien muy charcha. Pero si lo que haces es adaptarte espontáneamente al lenguaje que utilizas particularmente con ciertos sujetos que aprecias, entonces tal vez eres alguien que valora su pasado, que está conforme con haber sido lo que fue y recuperarlo. Eso fue lo que nos pasó esa noche. Hicimos un revival de nuestros años, códigos, cariños, amores, trasnoches y peleas juntos.

Para avanzar y ser feliz uno no debería estar pensando en el pasado constantemente, sino en el presente. Ni siquiera pensar en el futuro intensamente es tan buen aliado para tu desarrollo. Lo que yo he hecho últimamente no vivir mirando hacia atrás (para los que puedan creer que mi serie de reencuentros con personas de mi pasado pueda implicar que vivo en la nostalgia), sino que he ido en búsqueda de ciertos sujetos para que vivan en mi presente. Es como un viaje en el tiempo, pero siempre volviendo al hogar.

Hoy mi hogar es el hoy. Aunque como dicen por ahí "Hay un boomerang en la city, mi amor, todo vuelve, como vos decís. Cada vez que pienso en vos, fue amor...fue amor"

(No podían faltarme canciones para dedicarles a mis cuatro "amores" de universidad. Es un brindis por la forma en que nos veíamos esa noche.)

The way you look tonight
Someday when I'm awfully low
When the world is cold
I will feel a glow just thinking of you
And the way you look tonight.

Oh, but you're lovely
With your smile so warm
And your cheek so soft
There is nothing for me but to love you
just the way you look tonight

With each word your tenderness grows
Tearing my fear apart
And that laugh that wrinkles your nose
touches my foolish heart

Lovely, never ever change
Keep that breathless charm
Won't you please arrange it?
'Cause I love you
Just the way you look tonight...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que rico fue volver a leer algo escrito por ti, no te imaginas la cantidad de recuerdos que me trajo y las ganas que me dieron el retomar esos lazos tan fuertes, fuiste y serás siempre una persona muy importante en mi vida,
Te quiero, Tito.

Anónimo dijo...

Que rico que nos hayamos juntado todos como en los viejos tiempos... creo que resumiste muy bien las sensaciones y el ánimo con que nos encontramos el viernes pasado. Aparte que me gusta mucho como escribes!! un besote.

Anónimo dijo...

Lanita, que rico tu texto y que bueno que tengas tu blog. Siempre supe que te gustaba escribir y que lo hacias muy bien, lamentablemente no tuve la oportunidad de leer tus obras anteriores. Gracias por tus palabras que desde aqui se leen como sinceras y muy sentidas. Tambien lo pase super bien, despues de leer tu blog en verdad que el hecho de sentirse tan comodo y libre para expresarse volvio como si no hubiesen pasado los años, eso es choro, poder recuperar la "intimidad" despues de unos minutillos de juntacion.

Te mando un besito y nos estamos viendo (y tb nos estaremos viendo en el video prometido por andita.

Gracias!

Andrea D.

amge dijo...

Gracias, mi precioso y mis preciosas. Sigan leyendome!!! (jejeje, sonó a publicidad)